miércoles, 26 de noviembre de 2014

DESCUBRIENDO TOTANA A TRAVÉS DE LA ALFARERÍA

               El pasado 14 de noviembre realizamos nuestra primera visita por el municipio para descubrir sus atractivos turísticos, visitando la Iglesia de Santiago y su torre, el horno moruno y dos alfarerías.

                Iniciamos la ruta de la mano de la técnico de turismo del Ayuntamiento, Belén Cánovas, que nos acompañó en la visita de la iglesia y el horno moruno. La ruta comenzó con la subida a la torre de la Iglesia de Santiago, visitando la “habitación de los novios”, la maquinaria del reloj y el campanario, desde donde experimentamos una sensación indescriptible al contemplar Totana desde una perspectiva diferente a lo acostumbrado. El sonar de las campanas de “los cuartos” y de “las horas” nos sobresalta, interrumpe brevemente la contemplación de la ciudad, pero  tras dar las 10 proseguimos con nuestra visita. Antes de bajar de la torre accedemos al coro, desde el que tenemos una vista privilegiada de toda la iglesia, especialmente de su impresionante artesonado mudéjar.


                 Abandonamos la iglesia para adentrarnos en el conocimiento de un oficio antiquísimo en la ciudad y que ha hecho reconocer a Totana como “ciudad alfarera”. El origen actual de la alfarería se remonta al siglo XVI, fecha en la que se conoce que aparecen en Totana las primeras alfarerías y familias de alfareros. Las alfarerías comenzaron a ubicarse fuera del caso urbano junto al cauce de la Rambla de La Santa. Inicialmente en el margen izquierdo (Barrio de Triana) y, a partir del siglo XVIII, también en el margen derecho (Barrio de Sevilla). El objeto que más fama adquirió en Totana, especialmente en el siglo XIX, y que se vendía incluso en provincias limítrofes, fue la tinaja. Otros objetos como lebrillos, cántaros y orzas fueron fabricados en nuestro municipio. En la actualidad, el oficio ha cambiado y con él también los objetos, pues están más orientados a la alfarería ornamental y vidriada. “Los tiempos cambian y hay que adaptarse a ellos”.

                Iniciamos la visita al pasado alfarero de Totana en el horno moruno, ubicado junto a la Rambla de La Santa y el antiguo Centro Tecnológico de la Artesanía de la Región de Murcia. Es un horno de tinajas construido en el siglo XIX y ha sido objeto de una restauración arqueológica en la década de los 90 del siglo XX. En la Región de Murcia se conservan únicamente cuatro hornos de este tipo y tenemos la suerte de que todos están en nuestro municipio. Éste es el único visitable.


En la actualidad, diez son los alfareros que mantienen esta tradición en Totana, como las familias Bellón y El Polo, cuyo origen se remonta a los siglos XVIII y XIX respectivamente y muy amablemente nos enseñaron cómo se trabaja el barro con el torno y un poquito de la historia y anécdotas de la alfarería en Totana.

Bartolomé Bellón, en su taller tradicional situado en el Paseo de las Ollerías, nos hizo en el torno diferentes figuras como un cántaro, una taza, un plato y su típica muñeca con un cántaro en miniatura. El proceso de creación de estas figuras fue amenizado por las explicaciones que nos daba sobre su experiencia de toda una vida dedicada a este oficio.


Para finalizar la ruta nos desplazamos a la Alfarería El Polo, otra de las familias con gran tradición alfarera. Visitamos su tienda donde nos mostraron y explicaron la historia de la alfarería en Totana a través de las piezas típicas, así como los nuevos productos que se realizan en la actualidad. Desde allí nos trasladamos al taller que tienen en el Barrio Tirol Camilleri donde Vicente “El Polo” nos hizo una demostración en el torno. Además, algunos alumnos del curso pudimos disfrutar de la sensación del tacto del barro húmedo en nuestras inexpertas manos y fabricar alguna pieza.




En los próximos meses continuaremos realizando este tipo de visitas para conocer el patrimonio de Totana y su historia, y os iremos relatando nuestras experiencias.